Tras el terremoto que sacudió a Colombia el pasado 10 de agosto, la ciudad de Cali y varios municipios del Valle del Cauca fueron los más afectados. En una reunión con autoridades locales y departamentales, el presidente Abelardo De La Espriella anunció medidas inmediatas para atender la emergencia, entre ellas la militarización de la capital vallecaucana, con el fin de prevenir saqueos y garantizar el orden público en medio de la contingencia.
De acuerdo con el mandatario, más de 1.000 integrantes de la fuerza pública llegarán a Cali para reforzar la seguridad, luego de denuncias de comerciantes que alertaron sobre intentos de saqueo. El presidente enfatizó que, además de las labores de rescate de ciudadanos atrapados bajo los escombros, resulta fundamental mantener la tranquilidad en las calles y proteger a la población en un momento de alta vulnerabilidad.
Las cifras oficiales entregadas por el Gobierno reflejan la magnitud de la tragedia: 5.000 viviendas afectadas, 35 fallecidos, cerca de 300 heridos, tres hospitales colapsados y 188 personas desaparecidas. En medio de este panorama, la decisión de militarizar Cali busca no solo respaldar las labores humanitarias, sino también brindar seguridad a quienes, entre el dolor y la incertidumbre, esperan que la acción del Estado les devuelva confianza y esperanza.
