Durante un evento público en el departamento de Córdoba, el presidente Gustavo Petro pronunció un discurso que generó debate en el escenario político nacional. En el marco de la sanción de la Ley Estatutaria de la Jurisdicción Agraria, el mandatario expresó su deseo de que el próximo gobierno mantenga una orientación progresista, con énfasis en la justicia social y la entrega de tierras a los campesinos.
Petro advirtió sobre los riesgos de que las hectáreas adquiridas por el Estado puedan regresar a manos de sectores políticos ligados a intereses contrarios a la reforma agraria. Señaló que la meta de su administración es que la tierra quede en manos campesinas, y subrayó que antes de finalizar su mandato se busca avanzar de 700 mil a 3 millones de hectáreas entregadas.
Las declaraciones, realizadas en un contexto electoral cercano a la primera vuelta presidencial del 31 de mayo, han sido interpretadas por distintos sectores como un mensaje con implicaciones políticas. El presidente insistió en que la obra de su gobierno debe consolidarse en beneficio del campesinado, resaltando que cada hectárea adquirida debe convertirse en sustento para las familias rurales.
