Cada vez más solo el alcalde de Lorica, Carlos Mario ‘Coto’ Manzur. Le abandonan el barco y el circo se le cae a pedazos. Lo que hasta hace poco parecía una administración blindada por una sólida alianza liberal-conservadora hoy se resquebraja a la vista de todos, y el golpe más duro acaba de llegar desde adentro.
Fabián López Saleme, secretario de Gobierno y hasta ahora el sello visible de esa unión entre los dos partidos, presentó su carta de renuncia y solo permanecerá en el cargo hasta el 22 de octubre del presente año. El funcionario que llegó a la cartera gracias a los votos del Partido Conservador se retira, dejando en evidencia que los poderosos aliados conservadores ya no están dispuestos a seguir sosteniendo el proyecto de Manzur y de su jefe político, Fabio Amin.
La lectura es clara y dolorosa para el liberalismo local: Manzur resulta ser un mal jefe y un peor socio. Cada renuncia, cada distancia, cada silencio de los conservadores confirma que el chuzo se le cae y que el alcalde queda cada vez más expuesto y sin el músculo que necesitaba para mantener el control.
Este no es un simple cambio administrativo. Es un campanazo de advertencia para lo que se viene en las elecciones locales. En Lorica ya nadie puede fingir que el idilio continúa: lo que antes era alianza hoy empieza a tomar forma de ruptura y posible rivalidad, y el circo de Coto Manzur se desmorona sin red de seguridad.
