Colombia enfrenta una de las peores emergencias naturales de los últimos años tras el fuerte terremoto registrado este lunes 10 de agosto, que deja, de manera preliminar, 111 personas fallecidas y 87 heridas. Según la información suministrada por el presidente Abelardo De La Espriella, el sismo también provocó daños en al menos 1.575 viviendas, el colapso de 61 edificios y afectaciones en centros de salud, instituciones educativas, vías y aeropuertos. Las autoridades mantienen las labores de búsqueda y rescate en Caldas, Chocó, Risaralda y Valle del Cauca, mientras crece la preocupación por el posible aumento de víctimas.
Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno anunció la declaración de emergencia nacional para facilitar la atención de las zonas afectadas y agilizar la movilización de recursos. El presidente ordenó priorizar el rescate de las personas que podrían permanecer atrapadas bajo los escombros y asignó a ministros y altos funcionarios la coordinación de las operaciones en diferentes departamentos. El puesto de mando unificado central funcionará desde la sede de la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres en Bogotá, con centros alternos en Armenia, Pereira, Cali y Quibdó.
La respuesta a la emergencia también contará con apoyo internacional, coordinado por el Ministerio de Relaciones Exteriores y la Vicepresidencia, mientras el sector privado será convocado para aportar insumos destinados a los damnificados. De La Espriella canceló su agenda y anunció su desplazamiento hacia Quibdó, una de las zonas golpeadas por el terremoto. En las próximas horas, las autoridades esperan consolidar un balance más preciso de la tragedia, mientras los equipos de socorro continúan trabajando contrarreloj para encontrar sobrevivientes y atender a las comunidades afectadas.
