A las afueras del Hospital Militar, la expectativa por conocer detalles de la tragedia aérea en Putumayo se mezcla con la voz de uno de los sobrevivientes. Mauro Peñaranda, soldado que viajaba en el avión Hércules accidentado, relató a su primo Jeferson algunos de los momentos previos y posteriores al siniestro. Desde la habitación donde permanece bajo observación médica, el uniformado expresó que su supervivencia es un propósito de vida y agradeció a Dios por darle una nueva oportunidad.
En su testimonio, Mauro recordó que la aeronave presentó ruidos extraños poco después del despegue y que el vuelo apenas duró unos minutos antes de que se produjera el impacto. Aunque no tiene claridad sobre cómo logró salir del fuselaje, aseguró que lo hizo de manera instintiva, mientras escuchaba a varios compañeros pedir ayuda en medio de las llamas y los restos del avión. Su relato estuvo marcado por pausas y silencios, reflejo del impacto emocional que aún lo acompaña.
Respecto a su estado de salud, el soldado confirmó que no sufrió lesiones graves. “Mi salud está bien, fue algo leve”, señaló. Su mensaje, más allá de las heridas físicas, se convirtió en un símbolo de resiliencia y esperanza en medio de la tragedia que enluta a las Fuerzas Militares y mantiene en vilo a las familias de quienes viajaban en la aeronave.
