En las calles de Pereira, lo que empezó como un retén de rutina terminó en un espectáculo de furia y frustración. Un motociclista, al verse acorralado porque no tenía los papeles al día y los agentes de tránsito procedían a inmovilizarle su vehículo, prefirió acabar con su herramienta de transporte antes de permitir que la grúa se la llevara. Entre gritos y bajo la mirada atónita de los presentes, el hombre decidió que su moto no llegaría «entera» a manos de las autoridades.
Lleno de ira e impotencia, el propietario empezó a desvalijar y romper su propio vehículo, asegurando que prefería verla destruida que «saqueada» en los patios. Esta reacción, aunque extrema, pone de manifiesto el descontento y la desconfianza que muchos ciudadanos sienten hacia el sistema de tránsito y el manejo de los vehículos inmovilizados, donde a menudo los dueños denuncian que las motos salen desvalijadas o con daños peores a los que tenían.
Al final, la escena dejó una moto inservible y un debate encendido en redes sociales sobre los operativos de control. Mientras algunos critican la falta de documentos del conductor, otros se solidarizan con el sentimiento de impotencia frente a lo que consideran un negocio de las grúas y los parqueaderos. Lo cierto es que, en Pereira, el hombre prefirió la pérdida total antes de ver su moto convertida en el botín de un «procedimiento».
