El acto de entrega de viviendas a damnificados por el terremoto en Cali tuvo un giro inesperado el pasado viernes 28 de agosto. Mientras el presidente Abelardo De La Espriella entregaba las llaves de un apartamento a la joven Ana María Saavedra, sobreviviente que perdió a gran parte de su familia en la tragedia, dos niñas del público se levantaron para pedirle una casa para sus madres.
La escena ocurrió en la Unidad Deportiva Alberto Galindo, donde el Gobierno, en alianza con la Constructora Marval, anunció la entrega inicial de cuatro apartamentos amoblados. Uno de ellos fue destinado a Saavedra, de 23 años, cuya prima recibió las llaves en su representación. Fue en ese momento cuando la voz de una niña interrumpió el protocolo y el mandatario respondió públicamente: “Que si le regalamos una casa a tu mamá, un apartamento”. De inmediato, propuso asumir la mitad del costo y la constructora aceptó cubrir la otra parte.
Minutos después, otra menor también pidió un apartamento para su familia y recibió una respuesta afirmativa. Así, en medio de un acto marcado por la reconstrucción y la solidaridad, surgió el compromiso de dos nuevas viviendas adicionales, reflejando cómo la jornada de ayudas se transformó en un espacio de escucha y respuesta directa a las necesidades de los afectados.
