En una entrevista reciente, Laura Sarabia expuso fuertes cuestionamientos sobre decisiones que, según ella, habrían involucrado reuniones con grupos armados ilegales. La exfuncionaria relató que en su caso no habría tenido la capacidad de coordinar encuentros de ese tipo, pero señaló que otra persona sí lo hizo y que incluso lo reconoció públicamente.
Sarabia aseguró que esa coordinación se habría dado en Valledupar y que el objetivo de las reuniones era hablar en contra de determinados sectores políticos. En sus palabras, se trataba de un hecho que podría constituir un delito, pues implicaba relacionarse con estructuras paramilitares para fines políticos. Recordó además una rueda de prensa en la que se mencionó que el país conocería “la verdad” sobre estos acercamientos, en compañía del entonces ministro del Interior, Armando Benedetti.
La exjefa de gabinete planteó que la lealtad no puede confundirse con encubrimiento y que, si lo que se afirma es cierto, aceptar una orden de esa naturaleza significaría convertirse en cómplice. Con esta declaración, Sarabia abrió un debate sobre los límites de la obediencia en la política y la responsabilidad individual frente a posibles actos ilícitos.
