Treinta años después de la creación de la Ley 100, el sistema de salud colombiano continúa siendo señalado como un fracaso para millones de ciudadanos. La actriz Margarita Rosa de Francisco encendió la polémica en redes sociales al afirmar que el modelo lleva tres décadas fallándoles a los colombianos, justo cuando circula un video del doctor Carlos López ante la Academia Colombiana de Medicina que denuncia los mismos problemas que persisten desde los años noventa.
La discusión se agudizó con el hundimiento de la reforma a la salud en el Congreso, un proyecto que prometía cambios estructurales pero que terminó sepultado por la presión de políticos financiados por las mismas EPS. Para muchos, la derrota de la reforma confirma que los intereses económicos siguen pesando más que la vida y la dignidad de los pacientes.
Mientras tanto, las familias continúan enfrentando largas filas, trámites interminables y la falta de atención oportuna. Treinta años después, la promesa de un sistema justo y eficiente sigue siendo un espejismo, y la indignación ciudadana se convierte en un grito que exige respuestas: ¿hasta cuándo los colombianos tendrán que soportar un modelo que parece diseñado para enriquecer a unos pocos y dejar desamparados a los más vulnerables?
