La tensión se apoderó de la sede norte de la Universidad del Atlántico, en Barranquilla, luego de que un grupo de encapuchados fuera rechazado y obligado a salir por estudiantes que se opusieron a los disturbios. Los universitarios alzaron su voz para defender el derecho a estudiar y evitar que unas pocas personas alteraran las actividades académicas. Según los reportes conocidos, fueron cinco los encapuchados cuya presencia generó rechazo entre la comunidad estudiantil.
En los videos que circulan en redes sociales se observa a varias personas con overoles de distintos colores, cascos y el rostro cubierto, además de un recipiente con botellas que contendrían un líquido amarillento, señalado por quienes grabaron como gasolina. Posteriormente, se registran momentos de confusión, humo y carreras dentro del campus. Aunque surgieron señalamientos sobre posibles intenciones de provocar incendios y causar daños, estos hechos deben ser esclarecidos por las autoridades y no pueden darse por confirmados únicamente a partir de las imágenes. Tampoco se ha verificado públicamente una supuesta afiliación política o guerrillera de los involucrados.
La reacción de los estudiantes dejó un mensaje contundente: la universidad es para estudiar, debatir y defender las ideas, no para intimidar ni poner en riesgo a la comunidad educativa. Mientras en redes sociales se multiplican los mensajes de rechazo a la violencia y al vandalismo, los reportes indican que las clases continuaron con normalidad. Ahora, la atención está puesta en que las autoridades identifiquen a los responsables y establezcan qué ocurrió, para que el campus universitario no vuelva a convertirse en escenario de confrontaciones.
