En medio de una visita oficial al departamento del Cesar, el presidente Abelardo De La Espriella protagonizó un momento inesperado y cercano con la comunidad. Tras la activación de la nueva unidad militar Tarea Conjunta Urano en Valledupar, el mandatario fue recibido por un grupo de niños que interpretaba canciones vallenatas en el batallón militar. La escena derivó en un gesto espontáneo: De La Espriella se unió al canto y compartió con los menores.
Durante el encuentro, el presidente aprovechó para extenderles una invitación especial: participar en la celebración de los quince años de su hija Lucía, cuya fiesta había sido suspendida por el terremoto que golpeó al país el pasado 10 de agosto. “A mi hija Lucía le tocó suspender la fiesta por el terremoto, pero se la voy a celebrar a finales de este mes. Y quiere que ustedes vayan de sorpresa”, expresó ante los niños, generando un ambiente emotivo en medio de la jornada oficial.
Más temprano, en el mismo escenario, De La Espriella había pronunciado un discurso fuerte contra el narcoterrorismo, reiterando que en su gobierno no habrá espacio para reconocer carácter político a estructuras criminales. “Inhumano es abandonar a las comunidades a su suerte”, señaló, al tiempo que recalcó que serán los grupos armados quienes sentirán el peso de la Constitución y la fuerza del Estado.
