La muerte del pequeño Kevin Acosta, un niño hemofílico que falleció esperando un medicamento esencial para su tratamiento, desató una tormenta política en Colombia. El presidente Gustavo Petro y el ministro de Salud, Guillermo Alfonso Jaramillo, atribuyeron el hecho a un accidente en bicicleta, lo que generó indignación en la opinión pública y abrió un debate sobre la responsabilidad del sistema de salud en la tragedia.
El alcalde de Medellín, Federico “Fico” Gutiérrez, no se guardó nada y arremetió con dureza contra el Gobierno nacional. En sus redes sociales calificó de “miserables” al presidente y al ministro, asegurando que “no tienen perdón de Dios” por intentar trasladar la culpa a la madre del menor y no reconocer la falla en la entrega de medicamentos. “El Gobierno Petro es el responsable de la muerte de Kevin.
Acabaron con el sistema de salud”, escribió el mandatario local en un mensaje cargado de indignación.
Las críticas de Fico se sumaron a las de médicos y ciudadanos que reprocharon la postura oficial. Desde organizaciones médicas se recordó que un paciente hemofílico puede llevar una vida normal si recibe oportunamente su medicación, y que no hay prevención posible si el sistema de salud está colapsado.
