Colombia entra en la recta final de una campaña marcada por cierres multitudinarios y denuncias que agitaron el último domingo de actos públicos. Abelardo De La Espriella e Iván Cepeda se preparan para la segunda vuelta del 21 de junio, tras haber clausurado sus concentraciones en Buga y Soledad, respectivamente. Desde ahora, la ley electoral limita las reuniones a espacios privados, mientras las encuestas y estrategias de última hora mantienen vivo el pulso político.
El cierre de campaña estuvo atravesado por un hecho sensible: De La Espriella denunció presuntas presiones armadas en municipios de Nariño, Cauca, Caquetá y Huila, donde, según él, grupos ilegales estarían condicionando el voto a favor de Cepeda. Aunque el equipo del candidato del Pacto Histórico rechazó esas acusaciones como desinformación, la situación de orden público en el suroccidente y el Pacífico quedó en el centro de la atención institucional, con la Registraduría y la MOE anunciando vigilancia especial para el día de la elección.
Más allá de las denuncias, las encuestas publicadas antes del cierre muestran a De La Espriella con una ventaja de entre 3,9 y 7,8 puntos porcentuales. Cepeda, por su parte, confía en consolidar su fuerza en el Caribe y Bogotá, mientras su rival busca afianzar bastiones en Antioquia, Santander y el Eje Cafetero. Lo que se definirá el 21 de junio no es solo un nuevo presidente, sino el rumbo del país frente a dos proyectos de nación: la continuidad de la “paz total” y las reformas del actual gobierno, o un giro hacia el fortalecimiento de la Fuerza Pública y un modelo económico más abierto a la inversión privada.
