Durante el acto de posesión de Guillermo Echavarría como rector de la Universidad Popular del Cesar para el periodo 2026-2030, reapareció en público la controvertida Juliana Guerrero, imputada por la Fiscalía General de la Nación por la presunta presentación de títulos académicos falsos. Según la investigación, dichos documentos habrían sido utilizados para intentar acceder al cargo de viceministra de Juventudes.
Lo que más llamó la atención fue que, en el llamado a lista del Consejo Superior de la institución, Guerrero fue mencionada como “doctora”, pese a que hasta el momento el único título que ha podido acreditar es el de bachiller académico. Este hecho generó sorpresa y críticas, pues se considera un gesto paradójico en medio de un proceso judicial abierto en su contra.
Guerrero asistió en calidad de delegada del presidente Gustavo Petro y fue una de las cinco consejeras presentes para avalar la posesión del nuevo rector. Su presencia y el trato recibido en el evento reavivan el debate sobre la transparencia en la designación de representantes institucionales y la legitimidad de quienes ocupan cargos de responsabilidad en el ámbito público.
