Un hecho insólito ocurrió el miércoles cuando el sistema de información de la Procuraduría General de la Nación reportó como “cancelada por muerte” la cédula del exalcalde de Medellín, Daniel Quintero, quien en los próximos días enfrentará un juicio de imputación. El hallazgo se produjo durante una consulta rutinaria de antecedentes disciplinarios, generando un escándalo institucional inmediato.
La situación, calificada por expertos como un error grave o posible adulteración, llevó al procurador general, Gregorio Eljach, a ordenar de manera urgente la apertura de una investigación disciplinaria y la remoción inmediata de los funcionarios responsables del sistema. La Veeduría de la Procuraduría asumió el caso para determinar si se trató de una falla técnica, una manipulación deliberada o un acto de sabotaje.
El episodio se suma a la cadena de controversias que rodean al exalcalde: la Registraduría le negó la inscripción de su candidatura presidencial, mientras su esposa, Diana Osorio, ha enfrentado confusiones con los avales partidistas para sus aspiraciones políticas. Todo esto alimenta la percepción de que el llamado “Quinterismo” busca, por distintas vías, abrirse paso hacia la presidencia, aunque los resultados hasta ahora han sido adversos.
