En un reciente encuentro con comunidades del Caquetá, el expresidente Álvaro Uribe lanzó fuertes cuestionamientos sobre el proceso electoral en esa región. Según sus declaraciones, presuntamente habrían mesas de votación donde no permiten la presencia de soldados ni policías, y en su lugar se estarían presuntamente dando paso a la vigilancia de las llamadas guardias campesinas. Uribe aseguró que esta situación genera preocupación y que el director del Centro Democrático, Gabriel Vallejo, presentará una queja formal ante el registrador nacional, Hernán Penagos.
Durante su intervención, Uribe también se refirió al candidato del Pacto Histórico, Iván Cepeda. En sus palabras, lo acusó de supuestamente guardar silencio frente a presuntos hechos violentos y de respaldar lo que él considera una “nueva modalidad de paramilitarismo” a través de las guardias campesinas. El expresidente calificó al Caquetá como un “epicentro del fraude electoral” y señaló que allí se estaría imponiendo lo que denominó “el pacto de la selva”.
Las declaraciones de Uribe se dieron en el marco de la promoción de las propuestas de los aspirantes al Congreso por el Centro Democrático y de la candidata presidencial Paloma Valencia. Sus palabras generaron debate en la opinión pública, pues ponen sobre la mesa la tensión entre las autoridades tradicionales y las formas de organización comunitaria en zonas rurales, en un contexto electoral que sigue siendo motivo de controversia en el país.
