El presidente Gustavo Petro sorprendió al anunciar que no participará en la consulta presidencial, aunque sí asistirá a las urnas para votar en la elección de Congreso. Según sus declaraciones, la decisión no es un acto de abstención por capricho, sino una reacción ante lo que considera un proceso electoral sin garantías mínimas. Petro cuestionó directamente al Consejo Nacional Electoral, señalando que la exclusión de precandidatos en las consultas representa, en su opinión, un fraude que ya se habría consumado.
Uno de los puntos más polémicos de su denuncia se centra en el software de preconteo de votos, que según el presidente está manejado por la empresa Thomas and Greg and Sons, responsable del 93 % del conteo final. Petro pidió que auditores técnicos externos revisen este sistema, pero asegura que su solicitud no ha sido atendida. Además, vinculó a la compañía con procesos judiciales que buscan mantener el control sobre bases de datos importantes, lo que, según él, pone en duda la transparencia y confiabilidad del conteo electoral.
El mandatario también recordó un fallo de 2018 del Consejo de Estado que establecía que el software de escrutinio debía ser estatal, un precedente que, según Petro, no se está cumpliendo. Junto con sus declaraciones, presentó un informe elaborado por veedores ciudadanos y de la Presidencia sobre fallas en el sistema actual de la Registraduría. Su mensaje deja claro que, mientras no se garanticen auditorías independientes y total transparencia, considera que su participación en la consulta no tendría garantías de legitimidad.
