Momentos de pánico se vivieron en el aeropuerto El Embrujo, en Providencia, cuando un vuelo de Satena estuvo a punto de aterrizar y una fuerte ráfaga de viento desestabilizó la aeronave justo antes de tocar pista. El piloto, en una maniobra de emergencia, decidió regresar a San Andrés para evitar lo que pudo convertirse en un accidente fatal.
Este nuevo episodio revive la preocupación en los colombianos, pues ocurre apenas días después del accidente registrado en la ruta Ocaña–Cúcuta. El avión dejo como saldo 15 personas fallecidas y se suma a la lista de percances que han encendido las alarmas sobre la seguridad aérea en la región.
El recuerdo del accidente del artista de música popular aún mantiene atemorizados a los viajeros, quienes cuestionan cómo un medio de transporte que presume altos estándares de seguridad puede verse tan vulnerable ante las condiciones climáticas. Aunque los expertos insisten en que los vientos de la zona son difíciles de controlar, la reiteración de estos hechos deja en evidencia la fragilidad de la operación aérea en el Caribe colombiano.
