En noviembre de 2023, en Timba, Cauca, se vivió un episodio que puso en evidencia la fragilidad de la autoridad estatal en territorios golpeados por la violencia. Tras enfrentamientos entre la Fuerza Pública y la estructura Jaime Martínez, disidencia de las FARC, un grupo de habitantes obligó a militares y policías a abandonar el casco urbano, entre gritos, insultos y arengas que quedaron registrados en videos difundidos en redes sociales.
De acuerdo con la versión entregada por el entonces comandante del Comando Específico del Cauca, general Federico Mejía, detrás de la movilización de la comunidad habría estado la presión de las disidencias, que ordenaron salir con banderas y consignas para expulsar a las tropas. Esa explicación, recogida por medios como El País, abrió un debate sobre el papel de los civiles en medio de la confrontación armada y la capacidad del Estado para mantener presencia en zonas de alta conflictividad.
El hecho dejó una imagen que generó indignación: uniformados retirándose del mismo territorio que intentaban proteger. Para muchos, la escena refleja el grave problema de autoridad que enfrenta Colombia cuando los fusiles ilegales intimidan y la Fuerza Pública se ve obligada a retroceder. La situación en Timba se convirtió en símbolo de la tensión entre comunidades presionadas por actores armados y un Estado que lucha por recuperar el control en regiones donde la violencia sigue marcando la vida cotidiana.
