La ciudad de Cali vivió una noche de tensión luego de conocerse los resultados de la segunda vuelta presidencial en Colombia. En lugar de marchas pacíficas, grupos de ciudadanos salieron a las calles y protagonizaron actos de vandalismo contra bienes públicos, generando caos en varios sectores de la capital del Valle del Cauca.
Los disturbios se extendieron hasta las 2 de la mañana, con daños en infraestructura urbana, estaciones de transporte y espacios comunitarios. Testigos señalaron que los manifestantes, identificados como simpatizantes del candidato derrotado Iván Cepeda, actuaron con violencia tras la confirmación de la victoria de Abelardo de la Espriella. La situación obligó a la intervención de las autoridades locales y de la fuerza pública para contener los desmanes.
La jornada dejó un fuerte impacto en la opinión pública, que cuestiona la manera en que algunos sectores reaccionaron ante los resultados electorales. El vandalismo en Cali se convirtió en símbolo de la polarización política que atraviesa el país, marcando un inicio turbulento para el nuevo gobierno y dejando en evidencia la necesidad de fortalecer la convivencia ciudadana.
