En su tercera alocución como presidente electo, Abelardo De La Espriella lanzó fuertes cuestionamientos a la Jurisdicción Especial para la Paz (JEP) por haber autorizado el viaje internacional de Rodrigo Londoño, conocido como Timochenko, a España. El mandatario entrante sostuvo que este tipo de permisos reflejan lo que considera una continuidad de la impunidad en el marco de la política de paz total impulsada por el actual gobierno.
De La Espriella anunció que, a partir del 7 de agosto, su administración desmontará las estructuras institucionales relacionadas con procesos de paz que, según él, han servido para encubrir responsabilidades. En ese sentido, aseguró que el Comisionado de Paz dejará de existir y que los ministerios de Justicia, Interior y Seguridad tendrán la instrucción de revisar de inmediato los mecanismos que, a su juicio, han permitido beneficios indebidos a exintegrantes de las Farc.
El presidente electo reiteró que, en su visión, los principales responsables de crímenes cometidos por esa organización no han recibido sanciones proporcionales y que trabajará para que se cumpla la ley sin excepciones. Al mismo tiempo, hizo un llamado a respaldar a la fuerza pública en la recuperación del control territorial y a garantizar que los procesos judiciales se desarrollen con rigor, evitando lo que calificó como “formalismos que disfrazan la impunidad”.
