En el Foro Económico Mundial de Davos, el presidente estadounidense Donald Trump sorprendió con declaraciones sobre Venezuela, asegurando que el país sudamericano “va a ganar más dinero en los próximos seis meses que en los 20 años previos”. Según Trump, tras la caída de Nicolás Maduro y la llegada de un nuevo liderazgo, Estados Unidos habría sellado acuerdos estratégicos que permitirían la entrada de grandes compañías petroleras y la división de 50 millones de barriles de crudo con Caracas.
El mandatario calificó de “muy inteligentes” a los líderes que sucedieron a Maduro por aceptar un trato con Washington después de la intervención estadounidense. En su discurso, insistió en que Venezuela “va a ir fantásticamente bien” y que el país estaría encaminado hacia una recuperación económica acelerada. Estas palabras se producen en un contexto de crisis prolongada, donde la promesa de ingresos petroleros podría significar un alivio para la economía venezolana y un inicio de restauración institucional.
Las declaraciones de Trump, sin embargo, se dieron en medio de tensiones con Europa por sus amenazas arancelarias y su insistencia en el control estratégico de Groenlandia. Mientras cuestionaba las políticas de energía verde y la migración masiva en el continente europeo, el presidente estadounidense utilizó a Venezuela como ejemplo de cómo, bajo su influencia, un país devastado podría “renacer económicamente”.
