Una verdadera catástrofe ferroviaria sacudió a España la tarde de este domingo, dejando un saldo preliminar de 39 personas fallecidas y más de 70 heridos, 24 de ellos en estado crítico. El accidente ocurrió en el municipio de Adamuz, cerca de Córdoba (España), cuando un tren de la empresa Iryo que viajaba de Málaga a Madrid descarriló por razones aún desconocidas e invadió la vía contraria. En ese preciso instante, un tren Alvia de Renfe que circulaba a 200 km/h en sentido opuesto impactó contra los vagones descarrilados, provocando que varios coches cayeran por un terraplén de seis metros.
El escenario descrito por los sobrevivientes y autoridades es dantesco. Testigos relataron escenas de pánico con pasajeros escapando por las ventanas y techos de los vagones retorcidos en medio de la oscuridad. Entre las víctimas fatales se confirmó el fallecimiento del maquinista del tren Alvia, un joven de apenas 27 años que recibió el impacto frontal. La magnitud del choque fue tal que el estruendo y la vibración se sintieron en zonas aledañas, mientras que los servicios de emergencia y la Unidad Militar de Emergencias (UME) trabajan sin descanso en el rescate de cuerpos entre los escombros.
El Ministro de Transportes de España, Óscar Puente, calificó el suceso como “tremendamente extraño”, ya que el tramo de la vía es una línea recta que había sido renovada recientemente en mayo y el tren involucrado era prácticamente nuevo. Ante la gravedad de los hechos, el Gobierno español ha anunciado la creación de una comisión de investigación independiente para esclarecer por qué el primer convoy se salió de los rieles, una falla técnica que hasta ahora no tiene explicación lógica para los expertos ferroviarios.
Actualmente, 48 personas permanecen hospitalizadas, muchas de ellas en unidades de cuidados intensivos en la capital cordobesa. La circulación de trenes entre Madrid y el sur de España ha sido suspendida totalmente y se estima que el servicio tardará semanas en normalizarse. Mientras tanto, se han habilitado puntos de asistencia psicológica en varias ciudades para atender a los familiares de las víctimas y desaparecidos que esperan noticias en medio de la consternación generalizada por lo que ya se considera una de las peores tragedias ferroviarias de la última década.
