El conflicto marítimo entre Rusia y Estados Unidos se intensificó tras la persecución del petrolero Marinera, antes conocido como Bella 1, vinculado en el pasado al transporte de crudo venezolano e iraní sancionado.
El buque, interceptado por la Guardia Costera estadounidense cerca de Venezuela el 21 de diciembre, logró escapar tras virar bruscamente y enarbolar la bandera rusa. Desde entonces, navega vacío en aguas internacionales rumbo al puerto de Murmansk, bajo la protección de Moscú.
Medios como Financial Times, CBS News y The Wall Street Journal confirmaron que Rusia desplegó buques de guerra y un submarino para escoltar al Marinera, actualmente localizado al sur de Islandia. Washington asegura que el navío forma parte de una “flota fantasma” que transporta petróleo sancionado y ha intentado confiscarlo, mientras Moscú lo registró oficialmente en su lista de buques con puerto en Sochi. El Ministerio de Exteriores ruso declaró que sigue con “preocupación” la situación y exigió a Estados Unidos detener la persecución.
La tensión por este petrolero se produce en un momento crítico de las negociaciones de paz por la guerra en Ucrania y amenaza con complicar aún más el diálogo entre Moscú y Washington. Expertos en derecho marítimo advierten que, al estar registrado bajo bandera rusa, el buque goza de protección internacional, lo que limita la justificación legal de Estados Unidos para abordarlo. El caso del Marinera se convierte así en un nuevo símbolo de la disputa energética y militar que enfrenta a las dos potencias en alta mar.
