Paraguay atraviesa una de las mayores crisis financieras y políticas de los últimos años. El presidente Santiago Peña presentó su renuncia este jueves 5 de noviembre, en medio del escándalo provocado por la intervención de Ueno Bank, una de las entidades financieras más grandes y populares del país. La decisión llegó cuando el Congreso avanzaba en un juicio político en su contra, luego de varios días de protestas y fuertes cuestionamientos por sus vínculos empresariales con el grupo que controlaba la entidad bancaria.
El cierre de Ueno Bank se produjo después de que el Banco Central detectara graves problemas de solvencia, operaciones crediticias con empresas vinculadas a sus propietarios y deficiencias en los registros financieros. La situación dejó a cerca de 2,9 millones de clientes sin poder retirar ni utilizar su dinero, en un país de aproximadamente 6,1 millones de habitantes. Entre los afectados hay trabajadores, estudiantes, jubilados y personas que guardaban allí los ahorros de toda su vida. Además, la entidad manejaba cerca de 800 millones de dólares en depósitos de instituciones públicas, incluidos recursos del sistema de pensiones.
¿Y qué pasará con la plata? Las autoridades aseguran que los depósitos están protegidos por el Fondo de Garantía de Depósitos, que contempla una cobertura de hasta 228 millones de guaraníes (unos 37.400 dólares) por depositante, lo que beneficiaría aproximadamente al 97 % de los clientes. El proceso contempla trasladar cuentas y activos recuperables a otras entidades financieras y devolver los recursos garantizados. Sin embargo, miles de paraguayos siguen preocupados por cuándo podrán disponer de su dinero. Mientras tanto, ocho directivos de Ueno fueron detenidos y la Fiscalía investiga posibles delitos financieros. La renuncia de Peña no cierra el escándalo: ahora la gran pregunta es quién responderá por la crisis y cuándo podrán los ciudadanos recuperar sus ahorros.
