La líder opositora venezolana María Corina Machado sostuvo una reunión clave con el secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, en Washington. El encuentro, descrito como una “gran conversación”, confirmó que la administración del presidente Donald Trump mantiene a Venezuela como prioridad en su agenda hemisférica. Machado subrayó que el país enfrenta “horas decisivas” y que la devastación de casi tres décadas exige un esfuerzo colectivo para reconstruir instituciones democráticas y recuperar la dignidad nacional
Los beneficios para Venezuela, según lo discutido, incluyen financiamiento inmediato para servicios públicos, apoyo internacional para la transición política y garantías de acceso a medicinas y equipos esenciales. Machado aseguró que, con aliados genuinos y “de la mano de Dios”, los venezolanos lograrán recuperar la libertad y construir un país al que sus hijos puedan regresar.
El polémico trasfondo es claro: mientras EE. UU. promete recursos y respaldo, la oposición venezolana insiste en que no habrá transición “a la rusa” con sectores del chavismo en el poder. El mensaje es contundente: Washington quiere una Venezuela sin Maduro y con instituciones nuevas, aunque el costo político y social de esa ruta aún está por definirse.
