La presidenta Keiko Fujimori anunció nuevos lineamientos de disciplina escolar que incluyen estrictas reglas sobre la apariencia de los estudiantes de colegios públicos. Los varones deberán llevar el cabello corto, mientras que se restringirán los tintes, el maquillaje, las uñas pintadas y el largo de las faldas. Además, el uso indebido de celulares podrá considerarse una falta grave. “El orden no solamente es en las calles, el orden también tiene que regresar a nuestras aulas”, afirmó la mandataria al presentar las medidas el 12 de octubre en Chaclacayo, cerca de Lima.
La propuesta también contempla recuperar las notas de conducta, aplicar sanciones por faltas graves y permitir la expulsión en determinados casos. El Gobierno sostiene que busca recuperar la autoridad de los docentes y frenar el acoso, las agresiones y la violencia escolar. Sin embargo, las restricciones sobre la apariencia han encendido el debate: especialistas cuestionan que se impongan normas centradas en la imagen personal y advierten que podrían transmitir mensajes discriminatorios, especialmente hacia las estudiantes. La discusión ahora gira en torno a si estas medidas contribuirán realmente a mejorar la convivencia o si terminarán imponiendo controles excesivos sobre los jóvenes.
El anuncio llega en medio de la preocupación por la violencia en las escuelas peruanas y plantea una pregunta incómoda: ¿basta con controlar peinados, maquillaje y uniformes para recuperar la disciplina? Los nuevos lineamientos deberán avanzar en su proceso de aprobación y aplicación, mientras el debate enfrenta dos posturas: la del Gobierno, que defiende reglas más estrictas para proteger a la comunidad educativa, y la de quienes consideran que la disciplina debe priorizar la prevención del acoso, la formación ciudadana y el respeto a los derechos de los estudiantes.
