La imagen de una niña en Gaza buscando comida entre la basura sin soltar su muñeca se ha convertido en un retrato conmovedor del impacto que deja el conflicto en la infancia. Aunque los enfrentamientos hayan disminuido, la situación humanitaria sigue siendo crítica para miles de familias. En medio de edificios destruidos y servicios colapsados, muchos menores enfrentan condiciones extremas para sobrevivir
Diversos organismos humanitarios han advertido que la niñez ha sido una de las poblaciones más golpeadas. Cifras difundidas por agencias internacionales señalan que decenas de miles de niños han fallecido o resultados heridos desde el inicio de la guerra. Además, la destrucción de viviendas, escuelas y hospitales ha dejado a comunidades enteras sin acceso regular a educación, atención médica y protección básica. Esta situación agrava la vulnerabilidad de quienes dependen totalmente del cuidado de los adultos.
De acuerdo con reportes de UNICEF, más de 56.000 menores han perdido a uno o ambos padres, lo que incrementa el riesgo de desprotección y trauma psicológico. El desplazamiento forzado y la escasez de alimentos también afectan su desarrollo físico y emocional. Más allá de cifras y balances, la imagen de la niña con su muñeca resume el desafío urgente de garantizar apoyo humanitario y reconstrucción para una generación que crece en medio de profundas heridas.
