México vuelve a ser escenario de un capítulo insólito que mezcla narcotráfico, ostentación y polémica política. En un acto que ha generado indignación, se despidieron los restos de Nemesio Oseguera Cervantes, alias el Mencho, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). La ceremonia sorprendió por el lujo y la logística: el cuerpo fue llevado en un ataúd de roble bañado en oro, valorado en 25 mil dólares, acompañado de mariachis y cientos de arreglos florales.
El evento no pasó desapercibido. El CJNG se hizo presente para rendir homenaje, mientras el traslado y la seguridad del lugar estuvieron custodiados por fuerzas militares. El ingreso y salida de la funeraria fueron controlados por uniformados, lo que generó cuestionamientos sobre la capacidad del Estado para enfrentar la influencia del crimen organizado en actos públicos de esta magnitud.
La polémica también alcanzó a la esfera política. Claudia Sheinbaum, presidenta de México, quedó expuesta una vez más ante la crítica ciudadana y mediática, que señala la contradicción entre el discurso oficial de paz y la realidad de ceremonias que muestran el poder y la impunidad del narcotráfico. El funeral del Mencho se convierte así en un símbolo de la fragilidad institucional y en un recordatorio de que la violencia y el crimen organizado siguen marcando la agenda nacional.
