El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó duras acusaciones contra su homólogo colombiano, Gustavo Petro. Desde el Air Force One, en su regreso a Washington el 4 de enero de 2026, Trump calificó a Petro como “un enfermo” y advirtió que “no lo va a seguir haciendo por mucho tiempo”. La declaración, acompañada de la insinuación de que “le suena bien” una operación militar en Colombia, desató un terremoto diplomático.
Las palabras de Trump se produjeron en un contexto de alta tensión regional, apenas días después de la captura de Nicolás Maduro en Venezuela por fuerzas estadounidenses. En su intervención, el mandatario norteamericano vinculó directamente a Colombia con el narcotráfico y acusó a Petro de liderar un país “profundamente enfermo”.
La reacción en Bogotá no se hizo esperar: la Cancillería rechazó enérgicamente las afirmaciones, calificándolas de “incompatibles con la institucionalidad democrática” y de una clara injerencia en asuntos internos.
Mientras sectores opositores en Colombia aprovecharon las palabras de Trump para cuestionar la gestión de Petro, el Gobierno defendió la legitimidad de su mandato y denunció la amenaza como un atentado contra la soberanía nacional.
