La destitución de Vladimir Padrino López como ministro de Defensa de Venezuela marca un giro significativo en la estructura militar del país. Tras más de una década en el cargo, Padrino fue reemplazado por el general Gustavo González López, en una decisión anunciada por la presidenta encargada Delcy Rodríguez, quien agradeció públicamente la lealtad y entrega del saliente ministro.
Este movimiento se suma a la treintena de cambios que Rodríguez ha realizado en la cúpula de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana (FANB) desde que asumió el poder en enero, tras la captura de Nicolás Maduro en un operativo militar estadounidense.
El perfil de Padrino López es clave para entender el impacto de su salida: fue alumno de Hugo Chávez en la Academia Militar, se mantuvo fiel al chavismo durante el golpe de 2002 y se convirtió en uno de los pilares de la defensa del gobierno de Maduro. Sin embargo, su figura también está rodeada de polémica. Estados Unidos lo acusa de narcotráfico y ofrece una recompensa de 15 millones de dólares por información que lleve a su captura, mientras organizaciones como Human Rights Watch lo han señalado como responsable de la represión de protestas en 2017.
