Afganistán enfrenta críticas internacionales tras la aprobación de un nuevo Código Penal denominado De Mahakumu Jazaai Osulnama. La normativa, impulsada por el régimen talibán, introduce disposiciones que permiten a los hombres aplicar castigos físicos dentro del hogar, lo que ha sido interpretado como una legalización de ciertos casos de violencia doméstica contra mujeres.
El texto establece que las mujeres que denuncien agresiones deben presentar pruebas visibles de lesiones ante un juez y acudir acompañadas por un tutor masculino, lo que limita su acceso a la justicia. Además, se contempla que los castigos corporales por delitos graves sean ejecutados por clérigos islámicos, mientras que las sanciones contra hombres agresores se reducen a penas mínimas de hasta 15 días de prisión.
Organizaciones defensoras de derechos humanos, como Afghanistan Women’s Rights Watch, han advertido que esta normativa profundiza la vulnerabilidad de las mujeres en el país. Su informe más reciente documentó decenas de casos de homicidios, flagelaciones públicas y desapariciones forzadas en 2025, lo que refuerza la preocupación por el impacto que tendrá la nueva legislación en la protección de las mujeres y en la vigencia de sus derechos fundamentales.
