El alcalde de Montería, Hugo Kerguelén, ha puesto las cartas sobre la mesa: la ciudad está luchando contra el agua, pero se está quedando sin oxígeno financiero. Con más de 65,000 monterianos damnificados, el mandatario lanzó una advertencia clara al Gobierno Nacional: si no se extiende el decreto de emergencia por 30 días más, la respuesta humanitaria podría colapsar.
Aunque el municipio ha hecho un esfuerzo titánico invirtiendo 28,000 millones de pesos, la crisis es de proporciones históricas. Ya son 20,000 familias las que lo han perdido todo y 82 colegios que no pueden funcionar correctamente. «No podemos solos», sentenció Kerguelén, dejando claro que sin el respaldo jurídico del decreto, los trámites para liberar fondos serán tan lentos que la ayuda llegará demasiado tarde. Mientras se espera la respuesta de Bogotá, en el terreno la batalla continúa.
Maquinaria pesada intenta liberar el cauce de los ríos y se recogen 450 toneladas de escombros al día para evitar epidemias. Montería está haciendo su parte, pero hoy el futuro de miles de familias depende de que el Gobierno Nacional entienda que la emergencia, lejos de terminar, sigue golpeando con fuerza al departamento.
