La Universidad del Sinú, con el liderazgo de la Rectora General, María Fátima Bechara; la Rectora de Sede, Adriana Suárez; y la Vicerrectora de Innovación y Desarrollo (e), Andrea Ortega, llevó a cabo del 24 al 26 de marzo de 2026 la Semana de Bienestar “Florecer desde TU corazón”, una iniciativa orientada a promover el bienestar integral, la salud emocional y la reconexión personal de la comunidad.
Durante tres días, FLOW Centro de Felicidad se consolidó como un espacio de encuentro para estudiantes, docentes, administrativos, comunidad externa y personas afectadas por las recientes inundaciones en la región, quienes participaron en experiencias diseñadas para pausar, respirar y fortalecer su bienestar.
La programación incluyó sesiones de yoga y mindfulness, espacios de pausa para el alma con prácticas de respiración consciente y sound healing, y experiencias de ecstatic dance, todas orientadas a promover la conexión cuerpo-mente y la regulación emocional.
Esta iniciativa se desarrolló en un contexto en el que Córdoba, y especialmente Montería, ha enfrentado situaciones complejas derivadas de las recientes inundaciones. En este sentido, la Universidad del Sinú reafirma su compromiso con la generación de espacios que contribuyan no solo al bienestar académico, sino también al cuidado emocional y social de la comunidad.
El evento estuvo guiado por Tata Umaña, facilitadora en prácticas de bienestar integral, quien acompañó cada encuentro desde un enfoque pedagógico y vivencial, invitando a los participantes a reconectar consigo mismos y a fortalecer su bienestar físico, mental y emocional.
“Florecer desde TU corazón” hace parte de las acciones institucionales lideradas por la Vicerrectoría de Innovación y Desarrollo, orientadas a promover una cultura de bienestar, cuidado y desarrollo humano dentro y fuera de la universidad.
Con este tipo de iniciativas, la Universidad del Sinú continúa consolidando su compromiso con el bienestar integral, entendiendo que cuidar a las personas es la base para transformar comunidades, porque cuando una comunidad se detiene a respirar, también comienza a sanar.
