El atacante monteriano Duván Vergara se robó todos los aplausos en la victoria de Racing frente a Atlético Tucumán, demostrando que el talento de nuestra tierra no tiene fronteras. Pero sus dos goles tuvieron un trasfondo que va mucho más allá de lo deportivo; el jugador cordobés le había hecho una promesa muy personal a su técnico, Gustavo Costas, quien atraviesa un momento familiar bastante complejo. Duván no solo fue la figura en la cancha, sino que cumplió su palabra de regalarle una alegría inmensa a su DT en un día donde el fútbol se convirtió en un homenaje desde el corazón.
En la rueda de prensa, un Costas visiblemente conmovido reveló el pacto: su suegro quería la camiseta del monteriano y, cuando el técnico se lo comentó al jugador, el «cafetero» le aseguró que se la entregaría, pero con dos goles incluidos. ¡Y cumplió! Con una fe intacta, el de Montería marcó a los 35 y a los 81 minutos, demostrando que cuando hay una motivación especial, el rendimiento sube a otro nivel. Fue una noche redonda donde la efectividad del delantero le dio el triunfo a la «Academia» y dejó en alto el nombre de su ciudad natal.
Tras su doblete, el monteriano confesó que ya les había advertido a sus compañeros que iba a marcar por partida doble, demostrando la confianza ciega que se tenía para este encuentro. Con este resultado, Racing vuelve a la victoria y el atacante ajusta tres tantos en la temporada, consolidándose como una pieza clave en el esquema de Costas. Más que tres puntos, lo que quedó en el aire fue el respeto y la lealtad de un jugador que supo transformar una promesa de honor en una realidad que hoy aplaude toda Avellaneda y celebra todo Montería.
