Luciana Rojas Collazos, una bebé de ocho meses, falleció el pasado sábado en Neiva mientras permanecía en una unidad de cuidados intensivos. La menor había sido intervenida de urgencia por una cardiopatía dilatada y disfunción cardíaca, condición que llevó a su familia a solicitar un traslado inmediato a Bogotá para recibir atención en un centro especializado.
Sus padres insistieron en la necesidad de concretar la remisión y acudieron públicamente a la Nueva EPS para que autorizara el procedimiento. Incluso difundieron un video en redes sociales en el que pidieron apoyo al presidente Abelardo de la Espriella, con el propósito de acelerar la gestión ante el deterioro progresivo de la salud de la niña.
La situación generó profunda preocupación porque la familia ya había enfrentado una tragedia similar: la hermana mayor de Luciana murió también a los ocho meses de edad por una enfermedad cardíaca. Este antecedente aumentó la angustia de los padres, quienes buscaban evitar que la historia se repitiera. Sin embargo, pese a los esfuerzos y llamados públicos, la menor no logró ser trasladada y su fallecimiento fue confirmado en la capital huilense.
