Las autoridades colombianas estremecieron al país al anunciar la captura de siete jefes de la disidencia de las FARC conocida como Segunda Marquetalia, liderada por alias Iván Márquez, por su presunta implicación en el asesinato del senador y precandidato presidencial Miguel Uribe Turbay. La Fiscalía reveló que el crimen no fue un hecho aislado, sino una operación criminal estructural que buscaba golpear la democracia y los procesos políticos del país.
Entre los señalados figuran Luciano Marín Arango, alias Iván Márquez, por quien se ofrece una recompensa de hasta 5.000 millones de pesos, y otros cabecillas como alias Jhon 40 y alias Zarco Aldinever, con recompensas millonarias. También fueron vinculados alias Rusbel, Enrique Marulanda, alias Gonzalo y alias Yako, este último señalado como el principal articulador de la planeación, coordinación y financiación del magnicidio.
El asesinato de Uribe Turbay, ocurrido en junio de 2025 durante un mitin en Bogotá, ya había dejado nueve capturados y cuatro condenados, incluido el adolescente que disparó. Sin embargo, el testimonio de alias El Viejo confirmó que la orden provino directamente de la Segunda Marquetalia, lo que ahora destapa la verdadera dimensión del atentado: una decisión tomada desde la cúpula de la disidencia para enviar un mensaje de poder y terror contra la institucionalidad colombiana.
