La denuncia de la concejala Claudia Carrasquilla destapó un nuevo escándalo en la cárcel de máxima seguridad de La Paz, en Itagüí. Según la cabildante, allí se habría realizado una fiesta millonaria con artistas nacionales, organizada por voceros del proyecto de Paz Urbana, quienes son cabecillas de estructuras criminales en negociación con el Gobierno. El evento, que habría costado hasta 500 millones de pesos, se celebró presuntamente por la pronta liberación de alias “Lindolfo”, exlíder de la Oficina de Envigado.
Sebastián Murillo Echeverri, conocido como alias “Lindolfo”, heredó el legado criminal de su padre, socio de Pablo Escobar, y se consolidó como uno de los cabecillas más influyentes de la Oficina de Envigado. Su historial incluye narcotráfico, extorsión y vínculos con figuras públicas del entretenimiento, lo que le permitió expandir sus operaciones y ocultar recursos ilícitos bajo fachadas empresariales.
El caso tomó mayor notoriedad al conocerse su relación con la expresentadora Vanesa Peláez, quien fue su esposa y se vio envuelta en el escándalo tras su captura. Condenado a 18 años de prisión, “Lindolfo” vuelve a ser protagonista de titulares por la polémica fiesta en la cárcel, un hecho que reaviva el debate sobre el poder y las conexiones de los capos incluso tras las rejas.
