Un chat de WhatsApp y una grabación de audio revelados por la revista SEMANA dejaron en evidencia los contactos que Víctor de Currea-Lugo, exasesor del Departamento Administrativo de la Presidencia (Dapre), sostuvo con el exjefe paramilitar Salvatore Mancuso para buscar declaraciones contra Abelardo De La Espriella durante la campaña presidencial de 2026. Según la investigación, el objetivo era conseguir un golpe de opinión que afectara al entonces candidato, quien se enfrentaba a Iván Cepeda en una reñida contienda electoral.
Las comunicaciones conocidas por SEMANA muestran que el primer acercamiento ocurrió el 23 de mayo, cuando De Currea-Lugo le propuso a Mancuso una entrevista para hablar sobre los supuestos vínculos de De La Espriella con personas relacionadas con las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC). Semanas después, el 13 de junio, volvió a contactarlo mediante una nota de voz en la que insistió en que sus declaraciones podían cambiar el panorama electoral. «Sin eso vamos a perder, hermano», se escucha decir al exasesor, quien también le planteó que se necesitaba un «golpe de opinión» para cambiar las tendencias de la campaña.
Pero la revelación tiene un detalle clave: Mancuso confirmó que recibió los mensajes, aunque aseguró que no respondió ni suministró información contra De La Espriella. Según explicó al medio, no tenía información que aportar sobre los asuntos planteados y no estaba dispuesto a participar en señalamientos que no pudiera respaldar con hechos verificables. Mientras tanto, el caso desató nuevas críticas políticas y preguntas sobre el uso de contactos con un exjefe paramilitar en plena campaña presidencial. Por ahora, las comunicaciones divulgadas alimentan la controversia, pero determinar si hubo una estrategia coordinada desde el Gobierno requiere esclarecer quiénes participaron y qué responsabilidades podrían existir.
