El joven extremo del Vasco da Gama está viviendo sus horas más difíciles tras recibir una lluvia de críticas por parte de los medios deportivos. El nivel mostrado en este inicio de ciclo con su nuevo equipo ha encendido las alarmas, pues los analistas locales aseguran que el jugador no ha logrado adaptarse al ritmo y a la exigencia del fútbol brasileño en sus primeras presentaciones.
La prensa ha sido implacable al señalar que «Marino llegó a Vasco como un fichaje rodeado de expectativas, pero su rendimiento aún se considera bajo; todavía no ha contribuido a ningún gol». Esta falta de efectividad en el área rival es lo que más pesa hoy sobre el colombiano, quien aterrizó en Río de Janeiro con el cartel de solución ofensiva para el «Gigante da Colina».
El crédito parece agotarse rápido en una liga donde la hinchada y los medios no suelen tener paciencia con los refuerzos extranjeros. Ahora, el atacante tiene el reto de revertir estos fuertes cuestionamientos y demostrar que tiene la calidad necesaria para brillar en el Brasileirão, antes de que la presión termine por afectar definitivamente su continuidad en el once titular.
