Parece que a algunos no les basta con el fútbol; tienen que ir al estadio a dañar la fiesta. En pleno descanso del partido de Atlético Nacional contra Santa Fe, un grupo de hinchas de Nacional empezó a pelearse entre ellos mismos en la tribuna. No contentos con el alboroto, se saltaron las mallas y treparon por las barandas para meterse a la brava en la zona norte, sembrando el pánico entre la gente que solo quería ver jugar a su equipo.
Fue un espectáculo lamentable: tipos colgados de los tubos y saltando de un piso a otro como si nada, mientras la Policía trataba de frenar el desorden. Es el mismo cuento de siempre: barras que dicen querer al equipo, pero que terminan haciéndole un daño terrible al fútbol colombiano.
Al final, Nacional ganó 1-2 con un gol anulado a Santa Fe que dejó mucha polémica, pero de lo que todo el mundo habla es de los golpes y el descontrol en las gradas. Mientras sigan dejando que estos vándalos hagan lo que quieran, el estadio seguirá siendo un lugar peligroso para las familias.
