El fútbol siempre da revancha, pero también pone a cada quien en su lugar. Hoy, el contraste entre dos referentes de nuestra selección es inevitable. Muchos recuerdan el paso de James Rodríguez por el Bayern Múnich, donde las quejas por el clima extremo y la falta de adaptación al frío alemán fueron parte de la controversia. Sin embargo, lo que se vive hoy con Luis Díaz es otra historia.
«Lucho» protagonizó recientemente uno de los entrenamientos más complejos de su carrera en la sede de Säbener Straße. Bajo una nevada intensa que obligó al personal de Vincent Kompany a palear nieve en tiempo real, el guajiro nacido en el calor de Barrancas demostró de qué está hecho. Con la cabeza cubierta de nieve y el termómetro bajo cero, Díaz no solo completó la sesión, sino que lo hizo con la alegría que lo caracteriza, lejos de las excusas.
Incluso con los focos encendidos al mediodía y balones naranjas para poder ver entre el blanco del campo, el Bayern intentó preparar su partido contra el Frankfurt. Mientras James parecía chocar con la cultura y el clima bávaro, Díaz se adapta, baila ritmos afro en los parlantes del club para combatir el frío y se consolida como una pieza clave del equipo.
Queda claro que para triunfar en la élite no solo se necesita talento, sino una mentalidad de hierro que no se congela ante la adversidad. Lucho está en un momento increíble y su actitud en Alemania es la prueba de que el «clima» no es un obstáculo cuando se tiene el objetivo claro.
