En las calles se pueden encontrar lecciones de vida en los lugares más inesperados. Así lo demuestra un trabajador de avanzada edad, que mientras conduce su motocicleta vieja bajo el sol abrasador, lleva sobre sus hombros la responsabilidad de ganarse el pan diario y la ilusión de ponerlo en la mesa de su familia.
En la carreta que transporta, una frase simple pero profunda se lee claramente: “Tengas lo que tengas, si no tienes humildad no tienes nada”. Es un recordatorio silencioso de que los verdaderos valores no se miden por lo material, sino por la actitud y el esfuerzo diario que se pone en la vida.
Cada día, a pesar del cansancio y del calor, este hombre sigue adelante, recordándonos que la perseverancia y la humildad son tan esenciales como cualquier logro. Su ejemplo habla de dignidad, trabajo y la fuerza de quienes luchan con esfuerzo y corazón para salir adelante.
