Lo que parecía ser una historia de retiro tranquilo terminó convertido en un caso judicial que sorprendió al Reino Unido. John Eric Spiby, un hombre de 80 años oriundo de Gran Mánchester, ganó en 2010 más de 2,7 millones de euros en la lotería. Sin embargo, según las autoridades, en lugar de pensionarse habría utilizado ese dinero como capital para levantar una red dedicada a la producción y distribución de medicamentos falsificados.
La Fiscalía británica señaló que la organización operaba con maquinaria industrial y llegó a recaudar millones por la venta de pastillas que imitaban fármacos como el Valium, pero contenían etizolam, una sustancia considerada peligrosa. El negocio inició en una granja y luego se trasladó a un complejo más grande en Salford, encubierto bajo una empresa pantalla llamada Nutra Inc.
Dentro de la red también participaba su hijo, John, de 37 años, quien realizaba labores manuales en la fabricación. Ambos fueron hallados culpables y la justicia determinó que Spiby era el líder de la operación, integrada por al menos cuatro personas. El tribunal incluso encontró armas de fuego y munición en su poder, lo que agravó la condena.
Finalmente, el juez Nicholas Clark sentenció a Spiby a 16 años y seis meses de prisión, mientras su hijo recibió nueve años. Para las autoridades, este caso refleja cómo un “golpe de suerte” con la lotería terminó convertido en un negocio ilícito de escala industrial, dejando tras de sí un legado de polémica y un recordatorio sobre los riesgos del crimen organizado.
