En redes sociales circula una historia que llama la atención y despierta curiosidad: En Letonia, en medio de una marcada escasez de hombres adultos, algunas mujeres estarían recurriendo a servicios de “hombres por hora” para resolver situaciones cotidianas. El tema se comenta ahora porque las cifras demográficas del país vuelven a mostrar una diferencia notable entre población femenina y masculina, especialmente a partir de cierta edad.
Según datos oficiales que suelen citarse en debates sociales, la menor esperanza de vida de los hombres ha ido ampliando esta brecha con los años. Esto se traduce, como se interpreta en la vida diaria, en más mujeres viviendo solas y menos disponibilidad de parejas masculinas, un contexto que habría abierto espacio a soluciones prácticas para tareas que antes se compartían en pareja o en familia.
En este escenario han ganado visibilidad servicios conocidos como “esposo por hora”, enfocados en arreglos domésticos, reparaciones simples o acompañamientos puntuales, sin ningún vínculo sentimental de por medio. Aunque no se trataría de una práctica masiva ni exclusiva de Letonia, el caso levanta comentarios porque muestra cómo la demografía, casi en silencio, puede influir en la forma de vivir y organizar lo cotidiano.
