Señor Todopoderoso, Tú que calmaste la tempestad y ordenaste al mar que se aquietara, escucha hoy el clamor de tu pueblo en Córdoba. Detén las aguas que arrasan nuestras casas y protege a las familias que han perdido todo. Sé nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Que tu misericordia cubra nuestra tierra y devuelva la paz a quienes sufren.
Señor, devuelve la calma a nuestra tierra y fortalece a quienes hoy se sienten derrotados. Que tu luz ilumine los corazones de todos los cordobeses y que tu mano poderosa levante a quienes han caído en la desesperación. Te rogamos que restaures lo perdido, que devuelvas la esperanza y que tu paz reine sobre cada rincón de nuestro departamento.
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones’ (Salmo 46:1). Confiamos en tu palabra y creemos que tu amor infinito puede detener las aguas y devolver la vida a Córdoba. Amén.»
