En plena celebración de Semana Santa, un joven llamó la atención al cargar una ponchera repleta de platos tradicionales: ensalada de payaso, arroz con frijolito y dos cachamas fritas. Su gesto, acompañado de una sonrisa, se convirtió en símbolo de abundancia y alegría en medio de las festividades.
Lejos de la solemnidad, la escena refleja cómo la tradición también se vive en la mesa, compartiendo sabores que unen a las familias y comunidades. Con humor, el joven aseguró que “por comida no es”, recordando que la Semana Santa también se celebra con fraternidad y buen ánimo alrededor de la cocina.
