En los barrios de la margen izquierda de Montería, la emergencia invernal ha dejado miles de historias de dolor y resistencia. Nadie imaginaba que aquella noche la rutina cambiaría de golpe: a medianoche, las familias tuvieron que salir corriendo de sus casas para salvar lo poco que podían, desde neveras y lavadoras hasta colchones, mientras el agua inundaba cada rincón. Muchos no lograron rescatar nada y pasaron la noche a la intemperie, sin techo ni alimentos, esperando al amanecer para regresar y ver qué había quedado en pie.
Entre esas escenas de angustia, una pareja que cumplía 20 años de matrimonio vivió su aniversario en condiciones impensadas. Sin fiesta, sin invitados y rodeados por el agua, decidieron mantenerse unidos y recordar las promesas que se hicieron: estar juntos en la riqueza y en la pobreza, en las buenas y en las malas. Su historia se convirtió en un símbolo de fortaleza y amor en medio de la adversidad que golpea a cientos de familias cordobesas.
La tragedia ha dejado a comunidades enteras en albergues improvisados, con la incertidumbre de no saber cuándo podrán regresar a sus hogares. Sin embargo, relatos como el de esta pareja muestran que, incluso en medio del dolor y la pérdida, la esperanza y la unión pueden sobrevivir. Córdoba enfrenta una emergencia humanitaria, pero también revela la capacidad de sus habitantes para resistir y encontrar luz en medio de la oscuridad.
