Sandra Ramírez, más conocida como Griselda Lobo, volvió a ser protagonista en la arena política al anunciar su respaldo a la candidatura presidencial de Iván Cepeda. La dirigente, perteneciente al partido Comunes que no logró obtener representación en el Congreso, reafirmó su apoyo al aspirante del actual gobierno, acompañando también a Aida Quilcué como fórmula vicepresidencial.
Su adhesión ha generado controversia, pues Ramírez ha sido señalada y criticada en múltiples ocasiones por su pasado en la guerrilla. Para algunos sectores, su presencia en la campaña de Cepeda representa un recordatorio incómodo de los vínculos históricos entre el Pacto Histórico y excombatientes, mientras que para sus seguidores es una muestra de coherencia política y compromiso con la justicia social.
El respaldo de Griselda Lobo se suma a la estrategia de Cepeda y Quilcué de consolidar apoyos dentro de las bases del Pacto Histórico y sectores afines. Sin embargo, la polémica por su pasado y las críticas en redes sociales convierten este apoyo en un arma de doble filo, que podría fortalecer la narrativa de cambio para unos, pero alimentar la desconfianza y el rechazo en otros.
