En medio de una calle de honor formada por músicos y bailarines, Gustavo Petro regresó a Ciénaga de Oro, Córdoba, su tierra natal, donde lo recibieron con sombrero vueltiao y el ritmo alegre del porro. La escena, cargada de simbolismo cultural, mostró al mandatario mezclándose con las tradiciones populares de la región, bailando junto a su gente y reivindicando la identidad caribeña que lo vio crecer.
El acto no fue solo folclórico: Petro hizo entrega del SENA “Aureliano Buendía” en Ciénaga de Oro, un centro de formación que busca acercar la mejor tecnología del mundo al campesinado y la juventud cordobesa. Con ello, el gobierno pretende fortalecer la educación técnica y abrir oportunidades para el desarrollo productivo en una región históricamente marginada, apostando por la innovación como motor de transformación social.
La jornada combinó fiesta y política, tradición y modernidad. Entre gaitas y tambores, el mensaje fue claro: el progreso debe caminar de la mano con la cultura. El presidente, bailando porro en su tierra natal, quiso mostrar que el futuro de Córdoba no solo se construye con máquinas y aulas, sino también con la fuerza de sus raíces y la alegría de su gente.
